Layka, una diabetes complicada - Mallorca Veterinaris

Layka: Una diabetes complicada

Cuando Layka entró por la puerta presentaba una gran debilidad, tanto, que no podía tenerse en pie. Ya había ido a otro veterinario, pero no se sabía qué le pasaba. Sus propietarios la quieren mucho y no podían verla de esa manera. Además, no quería comer y este signo en particular todavía los inquietaba más.

De eso hace tres semanas. Ha sido un proceso largo. Layka ha quedado ingresada en nuestro hospital de Manacor durante todo este tiempo. Primero sólo de prueba una noche y después hasta que se ha recuperado suficientemente para poder irse a su casa.

La diabetes

Muchos de vosotros conocéis la palabra diabetes (mellitus). La gente habla de esta enfermedad diciendo que tiene azúcar en la sangre. Es una manera de explicarlo. De hecho, en los manuales antiguos de medicina, el diagnóstico incluía detectar el sabor de la sangre!! Afortunadamente la tecnología ha avanzado lo suficiente para que hoy en día cuantifiquemos los valores de glucosa en sangre de una manera más precisa y menos desagradable para el veterinario.

La diabetes se produce cuando el páncreas no es capaz de producir insulina, la hormona encargada de mantener la glucosa de la sangre dentro de unos parámetros correctos. Una glucosa demasiado baja nos debilita y nos puede producir convulsiones o incluso la muerte. Pero un exceso tampoco es bueno y nos avoca al mismo final pasando por episodios de hambre, sed, problemas renales, cataratas, mala circulación, infecciones, etc.

Una situación muy delicada para Laika

Layka tenía pancreatitis, lo quiere decir inflamación del páncreas. Además, muy severa. Tenía afectados los riñones. La enfermedad, además se había manifestado con debilidad. Esta debilidad estaba producida doblemente por una neuropatía (afectación de los nervios periféricos) y por una trombosis. Ya ves que la situación era muy delicada. Fueron pasando los días. Los había mejores y peores. Durante los malos ella no tenía fuerza ni para levantar la cabecita. Tuvo que recibir fluidos, oxígeno, medicación intravenosa y muchas atenciones. Nuestras enfermeras se encargaban de cambiarla de posición, noche y día; de limpiarla y, por supuesto, ir comprobando sus constantes vitales y, como no, los valores de glucosa en cada momento.

He de confesarte que a veces nos falló la fe, pero Juan Francisco no tiró la toalla. Él siempre tuvo claro que quería llegar hasta el final. El sábado, cuando se fue a casa Layka ya era capaz de mantenerse derecha unos segundos y, con un poco de ayuda, dar unos tímidos pasos. Seguramente le costará recuperarse del todo. Además, tendrá que tomar una dieta especial. Sus propietarios han comprado un aparatito para medir la glucosa en sangre y les hemos enseñado a extraer la muestra. También han aprendido a poner inyecciones de insulina que le deberán inyectar a su mascota, probablemente, durante toda la vida.

Final feliz bien merecido

Ha sido un premio a la perseverancia alimentada por un gran amor entre humanos y su compañero peludito. Y eso, amigos míos, nos ayuda a continuar. Creedme. Bueno, la bandeja de dulces que trajo Juan Francisco también … 😜

 

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