espigas pesadilla mascotas

Espigas, ¡qué pesadilla!

El calor ha llegado de golpe. A pesar de ser previsible, cada año nos pilla por sorpresa y forma parte de los comentarios que llenan las conversaciones de café, las del ascensor y las de la cola del súper. Los campos se tiñen de oro y las espigas forman parte del paisaje. Los niños siguen tirándose los «novios» que quedan pegados a la ropa y que desatan las risas de los niños.

Estas mismas espigas conforman una parte de las visitas de nuestras mascotas en esta temporada. Su particular forma las hace ideales para introducirse a través de los orificios naturales de nuestros animales o de clavarse y atravesar su piel.

El martes pasado tuvimos un compendio de presentaciones en un solo día. Este fue mi agenda:

9.30h Ringo es un border collie de ocho meses que no veíamos desde que le aplicamos la última vacuna hace dos meses. Hoy ha empezado a estornudar sin parar y le sale un hilillo de sangre de la nariz. Esta es la presentación típica de un perro que ha aspirado una espiga a través de la nariz. Además, con la mano derecha no deja de frotarse la cara como si le molestara algo. He comentado mi sospecha con la propietaria y he sedado a Ringo para explorarle las narinas y las orejas. Sin sedar, no se habría dejado. Al cabo de un rato he podido extraer a la «culpable» del problema: una espiga escalofriantemente grande, empapada de sangre. No hace demasiado vino una señora extranjera que me dijo que se parecía a una gamba cuando se la enseñé. De hecho, debido a un malentendido pasó un tiempo hasta que no le aclaramos que no se había comida ninguna! Todavía nos reímos cuando lo comentamos con los compañeros.

13.00h Nos han llamado hace un rato para decirnos que venían a vernos con un perrito que no deja de sacudir las orejas. No le conocíamos. Una vecina suya nos ha recomendado. Es una perrita peluda. Una mezcla caprichosa que hace que parezca un perro pastor, pero no lo es. Se llama Luna y vive en el campo. Hace un par de días que le molesta algo. Además, lleva la cabeza inclinada hacia la izquierda. Volvemos a tener una descripción bastante clara de un problema en la oreja izquierda. Podría ser una espiga u otra cosa. Pasamos a consulta. Lluna es muy buena chica y se deja mirar las orejas sin sedar. La derecha está impecable, pero en la izquierda, en medio de una colección de cera negruzca, se adivinan partes de una espiga. Con unas pinzas especiales que llamamos «de cuerpo extraño» la he podido extraer. Lluna es una campeona. No ha dicho ni pío. Ahora le inyecto un calmante que le hará efecto dentro de un rato. No hay infección y por lo tanto, no será necesario hacer ningún tratamiento adicional.

 

espiga extraida mallorca veterinaris

 

18.30h Tòfol es un ca de bestiar enorme. Un macho que podría ir a una exposición (y ganaría). Su dueño también se llama Tòfol. Hace años que nos conocemos. Le encanta su perro. Según nos cuenta, comen siempre lo mismo. Por lo visto a Tòfol (humano) le gusta mucho el entrecot; cosa que le va muy bien a su homónimo canino. Los hay que tienen suerte, supongo. Bueno, quizás no tanta. Hoy Tòfol (canino) cojea. El dueño le ha visto un «bulto» entre los dedos de la pata derecha, pero no se lo deja tocar. Tòfol tiene mucho carácter. Aquí, por razones de educación y secreto profesional, no haré ningún comentario ni paralelismo …
En todo, caso, después de haber auscultado y acabado de explorar al perro, hemos tenido que sedarle. Cuando, finalmente, podemos mirarnos bien la zona inflamada vemos que tiene un absceso. Hay un punto de supuración. Podría ser que se haya pinchado o que tenga algo clavado. Desinfectamos la zona y practicamos una pequeña incisión sobre el absceso. Nuestro paciente no se da cuenta de nada. Duerme profundamente bajo el efecto de los narcóticos. A través de la incisión, con unas pinzas que llamamos «mosquito» exploramos el interior, aplicamos líquido a presión y, pasado un rato, conseguimos localizar y sacar una espiga. Está empapada del líquido que había dentro del absceso, pero no nos cuesta identificarla como la causante del problema. Dejamos la incisión abierta para que drene el contenido purulento. Dejaremos que se cierre sola, pero protegemos la zona con un vendaje que lo envuelva. Tòfol deberá tomar antibióticos durante una semana para controlar la infección, pero seguramente mañana ya no presente cojera alguna.

Son más de las ocho de la tarde y pronto tendremos que cerrar. Ahora toca recoger y dejar la clínica preparada para el día siguiente. Veremos si vienen más espigas.

 

No te pierdas nuestras historias y recomendaciones veraniegas relacionadas con tu mascota: