Buscando calor - Historias Mallorca Veterinaris

Buscando calor

El invierno no es muy duro en Mallorca, pero eso no quiere decir que no queramos protegernos del frío. Tanto animales como personas intentamos buscar lugares confortables y resguardados ​​del frío.

Garfield tomó una mala decisión

Nuestro protagonista de hoy, Garfield, encontró un espacio caliente y sin viento, pero peligroso. Así es cómo podemos describir el motor de un coche. Un espacio cerrado donde no arrecian ni el viento ni la lluvia; con el calor residual que queda cuando hemos aparcado el vehículo. El problema es que tarde o temprano el motor vuelve a ponerse en marcha. Seguramente el ruido asustó a este gatito que no tenía ni tres meses de vida y que acabó atrapado por los mecanismos del aparato. Como resultado sufrió heridas muy graves en las dos patas traseras. Marco recogió al gatito herido y asustado y lo trajo al hospital.

Tenía heridas extensas en la piel de las dos extremidades posteriores y las fracturas de la patita izquierda eran demasiado graves para ser reparadas. En primera instancia pedimos a Marco que considerase la eutanasia porque las secuelas que dejarían unas lesiones tan importantes condicionarían la vida del animalito de por vida. Él respondió que no, que prefería intentarlo.

La extremidad posterior izquierda no era viable y tuvimos que amputarla. Debíamos centrarnos en la derecha trasera. Si conseguíamos salvarla podría andar y vivir en unas condiciones apropiadas. Como decía un profesor mío, los perros y los gatos nacen con tres patas y una de recambio. Ellos no se traumatizan por la pérdida, como haría una persona. Sencillamente valoran lo que tienen y se adaptan.

Pero la reparación de la extremidad trasera izquierda no ha sido fácil. Primero tuvimos que eliminar toda la piel muerta. Por desgracia, había una infección grave y conforme pasaban los días debíamos eliminar más y más tejido. Las pruebas de laboratorio determinaron que los antibióticos que utilizábamos no eran los más apropiados. Finalmente, logramos controlar la infección, pero apenas quedó piel. Es como si lo hubiéramos despellejado. Sólo tenía piel en los últimos centímetros de la patita, como un calcetín. Esperar que la piel se regenerara en estas circunstancias no era realista, por lo que cambiamos la estrategia. Propusimos a Marco un trasplante de piel. La técnica consiste en llevar piel del tronco hasta la extremidad aislando un trozo de la dimensión apropiada girándola unos 120 grados para que recubra el defecto cutáneo.

Todo habría ido bien de no ser por una segunda infección. Unos microbios diferentes decidieron complicarlo todo y nuevamente, una parte de la piel transplantada se murió. Aún así, después de un segundo cultivo y antibiograma conseguimos controlar la infección. Al final hemos conseguido recubrir un 75 por ciento de la superficie, que no es poco. Ahora sólo tenemos que esperar a que la piel siga su proceso de regeneración (aproximadamente 1 milímetro diario y, cuando sea suficiente, estirarla un poco para poder coserla. De este modo, casi tres meses después de su ingreso esperamos dar el alta a Garfield.

Él, por otra parte se ha convertido en el señor del hospital. Conoce a todo el personal de la clínica y vive feliz adaptado a su condición. En cuanto a la movilidad reducida, no se obsesiona, sencillamente lo acepta, quizás deberíamos tomar ejemplo. Ayer le explicamos la situación a Marco, que no ha dejado de venir a visitarlo cada día. Le tiene preparado un espacio para que Garfield pueda vivir cómodamente.

Desde aquí y en estas fechas señaladas os deseo un buen año 2022…. y a Garfield también, pero él ya sabe que lo será 😉